{"id":1882,"date":"2015-10-07T10:08:49","date_gmt":"2015-10-07T10:08:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pamplonaortodoncia.com\/?p=1882"},"modified":"2015-10-07T10:08:49","modified_gmt":"2015-10-07T10:08:49","slug":"dentista-de-difuntos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.pamplonaortodoncia.com\/?p=1882","title":{"rendered":"Dentista de difuntos"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #999999\">Incrustado en la dentadura de personas muertas hace largo tiempo, el sarro dental aporta nuevas pistas sobre la salud del hombre primitivo.<\/span><\/p>\n<p>Los mejores dientes que Christina Warinner puede ver en su despacho son los que llevan <a href=\"http:\/\/www.pamplonaortodoncia.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/DIF.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-1883\" src=\"http:\/\/www.pamplonaortodoncia.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/DIF.jpg\" alt=\"DIF\" width=\"295\" height=\"295\" srcset=\"http:\/\/www.pamplonaortodoncia.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/DIF.jpg 295w, http:\/\/www.pamplonaortodoncia.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/DIF-200x200.jpg 200w, http:\/\/www.pamplonaortodoncia.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/DIF-50x50.jpg 50w, http:\/\/www.pamplonaortodoncia.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/DIF-150x150.jpg 150w, http:\/\/www.pamplonaortodoncia.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/DIF-100x100.jpg 100w, http:\/\/www.pamplonaortodoncia.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/DIF-55x55.jpg 55w, http:\/\/www.pamplonaortodoncia.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/DIF-149x149.jpg 149w, http:\/\/www.pamplonaortodoncia.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/DIF-179x179.jpg 179w\" sizes=\"(max-width: 295px) 100vw, 295px\" \/><\/a>adheridos en el esmalte pedazos de sarro del tama\u00f1o de un guisante. Warinner no es odont\u00f3loga, pero emplea algunas de sus herramientas. Es una antrop\u00f3loga de la Universidad de Oklahoma, donde, con siglos de retraso, practica limpiezas dentales a semejantes de la \u00e9poca vikinga y de la Edad de Piedra para reunir poco a poco detalles sobre la vida remota del hombre.<\/p>\n<p>El sarro reciente, pegajoso como es, retiene todo lo que uno se lleva a la boca, y cuando se endurece encierra en su seno pedacitos de plantas, polen, bacterias, almid\u00f3n, carne, carb\u00f3n vegetal, fibras textiles, etc\u00e9tera. En fecha reciente se ha comprobado que el sarro fosilizado constituye la mayor fuente de ADN del registro arqueol\u00f3gico. \u00abUno de los mayores inconvenientes del ADN antiguo es la escasez de material para trabajar\u00bb, explica Warinner. El sarro resuelve el problema: contiene entre 100 y 1000 veces m\u00e1s \u00e1cidos nucleicos por miligramo que ninguna otra fuente. Una de las prioridades de su laboratorio es recopilar un inventario de ADN elaborado con el sarro hallado en cad\u00e1veres de colecciones muse\u00edsticas y yacimientos arqueol\u00f3gicos de todo el mundo. Comienza as\u00ed la b\u00fasqueda de pacientes m\u00e1s antiguos y variopintos que permitan averiguar c\u00f3mo han cambiado la salud y los h\u00e1bitos alimenticios a lo largo de la historia humana.<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline\"><strong>TRES PROYECTOS EN TORNO AL SARRO<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong>DIENTES CON LECHE<\/strong><br \/>\nSin el cepillado regular, el sarro se acumula en los dientes y act\u00faa como una c\u00e1psula del tiempo que conserva atrapados testimonios diminutos de la alimentaci\u00f3n del individuo. Mucho despu\u00e9s de que el tetrabrick de leche acabe en el cubo de la basura, la dentadura del bebedor retiene una prote\u00edna l\u00e1ctea extremadamente duradera y abundante llamada beta-lactoglobulina. El laboratorio de Warinner busca esta prote\u00edna en el sarro de seres humanos primitivos para averiguar por qu\u00e9 tantos colectivos pueden consumir leche fresca sin caer enfermos, cuando los dem\u00e1s mam\u00edferos pierden la facultad de digerirla en la vida adulta. La tolerancia a los l\u00e1cteos aparece en varias culturas, pero se debate el momento en que surgi\u00f3 en nuestra especie. El an\u00e1lisis del sarro puede indicar exactamente qui\u00e9n beb\u00eda leche en un yacimiento y de qu\u00e9 animal proced\u00eda: vaca, oveja o camello, entre otros. Este planteamiento acaba con la ambig\u00fcedad de otros m\u00e9todos arqueol\u00f3gicos, como la b\u00fasqueda de grasas propias de la leche en restos de cer\u00e1mica antigua. El a\u00f1o pasado, el equipo de Warinner hall\u00f3 la primera prueba directa de consumo de leche al secuenciar beta-lactoglobulinas en muestras de sarro que se remontan a la Edad de Bronce en algunas regiones de Europa y el sudoeste de Asia. Ahora los investigadores est\u00e1n examinando muestras de sarro del Neol\u00edtico, per\u00edodo en que el hombre comenz\u00f3 a domesticar animales.<\/p>\n<p><strong>LIMPIADOR DE PALADAR<\/strong><br \/>\nPor pulcros que seamos con nuestra higiene bucal, todos acogemos a cientos de bacterias distintas en la superficie de la dentadura. El a\u00f1o pasado, Warinner y sus colaboradores descubrieron que los esqueletos de un cementerio medieval de Alemania presentaban microbiomas bucales notablemente modernos a pesar de los cambios en los h\u00e1bitos higi\u00e9nicos y alimenticios sobrevenidos en el \u00faltimo milenio. El sarro medieval conten\u00eda bacterias relacionadas con la periodontitis, una enfermedad frecuente de las enc\u00edas que provoca la ca\u00edda de los dientes. A fin de conocer mejor el momento en que la especie humana comenz\u00f3 a sufrir esas afecciones dentales \u2014y su v\u00ednculo con factores como la alimentaci\u00f3n, el ambiente y la cultura\u2014, el laboratorio de Warinner est\u00e1 raspando el sarro de esqueletos que se remontan hasta la Edad de Piedra, as\u00ed como del pariente m\u00e1s cercano de nuestra especie, el chimpanc\u00e9.<\/p>\n<p><strong>LLENAR LOS AGUJEROS<\/strong><br \/>\nDe los huesos sepultados en el suelo helado a veces se obtiene material gen\u00e9tico muy bien conservado. El genoma completo m\u00e1s antiguo secuenciado hasta la fecha (700.000 a\u00f1os) procede de un hueso de la extremidad de un \u00e9quido desenterrado del permafrost del noroeste de Canad\u00e1. El genoma humano m\u00e1s antiguo secuenciado (45.000 a\u00f1os) se extrajo de un f\u00e9mur hallado en Siberia. Pero no todas las muestras biol\u00f3gicas proceden de congeladores naturales. Por su gran dureza, mayor que la de los huesos porosos, el sarro densamente mineralizado podr\u00eda convertirse en la fuente ideal de ADN intacto, tanto en las regiones heladas como fuera de ellas. Hasta el momento, el equipo de Warinner ha conseguido extraer ADN y prote\u00ednas de muestras de sarro de hasta 100 siglos de antig\u00fcedad. Ahora trabajan para obtener material gen\u00e9tico m\u00e1s antiguo a\u00fan. El ejemplo m\u00e1s antiguo de sarro conservado que Warinner conoce supera los ocho millones de a\u00f1os y procede de un antepasado f\u00f3sil del orangut\u00e1n.<\/p>\n<p><span style=\"color: #999999\">fuente: www.investigacionyciencia.es<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Incrustado en la dentadura de personas muertas hace largo tiempo, el sarro dental aporta nuevas pistas sobre la salud del hombre primitivo. 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